En nuestro paìs, durante la presente dècada, nunca se habìa hablado tanto sobre seguridad ciudadana como en los ùltimos años, tanto para expresar el clamor de la poblaciòn ante la delincuencia, como para dar a conocer los esfuerzos del estado para neutralizar sus efectos.
En tanto, la violencia delictiva y el sentimiento de inseguridad no cesan de crecer. Algunas autoridades creen que endureciendo las penas, incrementando el nùmero de policìas e informatizando las zonas policiale, cual varita màgica, vmos a solucionar un problema cuyas motivaciones son, sobre sobre todo, socio - econòmicas y de pèrdida de valores. Por supuesto que, teniendo mas policìas y modernizando las zonas estamos transitando por el camino correcto, pero eso no es todo.
Por màs efectivos y medios con que cuente la policìa, seràn siempre insuficientes para brindar niveles aceptables de seguridad, por lo que es indispensable el trbajo coordinado con la comunidad y autoridades locales, asì como encontrar soluciones pràcticas para evitar la impunidad del delito menor. Sancionar al delincuente ocasional, sin recurrir a medidas carcelarias, es un reto por resolver.
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